Cambiar el volante de motor puede costar aproximadamente entre 600 y 1.500 euros, aunque el precio puede superar los 2.000 euros en vehículos premium, industriales o con transmisiones especialmente complejas. Cuando se sustituye junto con el kit de embrague, una reparación habitual debido a la mano de obra compartida, el coste suele situarse entre 900 y 1.800 euros. El volante de motor es importante porque transmite el giro del motor a la caja de cambios, estabiliza su funcionamiento y, en los sistemas bimasa, absorbe vibraciones que podrían dañar el embrague y la transmisión.
También conocido como volante de inercia, este componente se encuentra unido al cigüeñal y trabaja directamente con el embrague. Aunque normalmente permanece oculto entre el motor y la caja de cambios, su función resulta esencial para que el vehículo arranque y circule con suavidad.
Una avería en el volante de motor puede provocar ruidos metálicos, vibraciones, tirones y dificultades para cambiar de marcha. Ignorar estas señales puede terminar afectando al embrague, al motor de arranque e incluso a la caja de cambios.
¿Qué es el volante de motor?
El volante de motor es un disco metálico de gran resistencia que está fijado al extremo del cigüeñal. Gira a la misma velocidad que el motor y actúa como elemento de conexión entre este y el sistema de transmisión.
Sus principales funciones son:
- Acumular energía de rotación.
- Suavizar las variaciones de velocidad del cigüeñal.
- Transmitir el par motor hacia el embrague.
- Proporcionar una superficie de fricción para el disco de embrague.
- Reducir vibraciones y ruidos.
- Facilitar el arranque mediante la corona dentada.
- Proteger la caja de cambios frente a las oscilaciones del motor.
La combustión dentro del motor no genera una fuerza completamente continua. Cada explosión en los cilindros produce impulsos y pequeñas variaciones de velocidad. El peso y la inercia del volante ayudan a regular estos impulsos para conseguir un giro más estable.
En la parte exterior suele incorporar una corona dentada sobre la que actúa el piñón del motor de arranque. Cuando giramos la llave o pulsamos el botón de encendido, el motor de arranque hace girar el volante, y este transmite el movimiento al cigüeñal hasta que comienza la combustión.
¿Qué diferencia hay entre un volante monomasa y uno bimasa?
Existen dos tipos principales de volante de motor: el monomasa y el bimasa.
Volante monomasa
El volante monomasa está formado fundamentalmente por una única pieza metálica. Es un sistema sencillo, resistente y generalmente más económico.
Se utilizaba habitualmente en vehículos antiguos y todavía puede encontrarse en determinados motores, vehículos comerciales y aplicaciones en las que se busca robustez.
Sus principales ventajas son:
- Construcción sencilla.
- Precio más reducido.
- Buena resistencia.
- Menor número de componentes internos.
- Posibilidad de rectificado en algunos casos, siempre que el fabricante lo permita.
Como inconveniente, tiene una capacidad menor para filtrar las vibraciones torsionales generadas por el motor. Por esta razón, puede transmitir más ruido y vibraciones a la caja de cambios y al habitáculo.
Volante bimasa
El volante bimasa está formado por dos masas conectadas mediante muelles, rodamientos y elementos amortiguadores. Una de las masas se une al cigüeñal y la otra trabaja con el embrague y la transmisión.
Su objetivo es absorber una parte importante de las vibraciones antes de que lleguen a la caja de cambios. Esto permite que el motor funcione de manera más suave, especialmente a bajas revoluciones.
El sistema bimasa es frecuente en motores diésel, aunque también se utiliza en numerosos vehículos de gasolina y transmisiones de doble embrague.
Sus principales ventajas son:
- Menos vibraciones en el habitáculo.
- Mayor suavidad al iniciar la marcha.
- Menor ruido de la transmisión.
- Protección de la caja de cambios.
- Mayor confort a bajas revoluciones.
- Cambios de marcha más progresivos.
Su principal inconveniente es que tiene una construcción más compleja y un precio superior. Los muelles y mecanismos internos se desgastan y, normalmente, no pueden repararse con las mismas garantías que una pieza nueva.
¿Por qué es tan importante el volante de motor?
Estabiliza el funcionamiento del motor
El volante acumula energía durante las fases de combustión y la libera entre cada impulso. De este modo, ayuda a mantener un movimiento más regular del cigüeñal.
Sin esta inercia, el motor funcionaría de forma más brusca y tendría mayores dificultades para mantener un ralentí estable.
Transmite el movimiento a la caja de cambios
El volante proporciona la superficie sobre la que actúa el disco de embrague. Cuando soltamos el pedal, el embrague se acopla contra el volante y transmite la fuerza del motor a la transmisión.
Si la superficie está deformada, quemada o desgastada, el embrague puede vibrar, patinar o acoplar de manera irregular.
Reduce vibraciones
En un volante bimasa, los elementos amortiguadores filtran una parte de las oscilaciones torsionales del motor. Esta función es especialmente importante en motores que generan un par elevado a bajas revoluciones.
El sistema permite circular con mayor suavidad y evita que determinadas vibraciones lleguen directamente a los engranajes de la caja de cambios.
Protege otros componentes
Un volante de motor deteriorado puede generar impactos y movimientos irregulares. Con el tiempo, estas vibraciones pueden afectar a:
- El disco de embrague.
- El plato de presión.
- El cojinete de empuje.
- El motor de arranque.
- Los soportes del motor y la caja.
- Los rodamientos de la transmisión.
- Los sincronizadores y engranajes del cambio.
Sustituirlo a tiempo puede evitar que la avería se extienda y aumente considerablemente el coste final de la reparación.
¿Cuánto cuesta cambiar el volante de motor?
El precio depende principalmente del tipo de volante, el modelo del vehículo, el acceso a la caja de cambios y las piezas que se sustituyan al mismo tiempo.
Como orientación:
| Tipo de reparación | Precio aproximado |
|---|---|
| Sustitución de volante monomasa | 400-900 € |
| Sustitución de volante bimasa | 600-1.500 € |
| Bimasa y kit de embrague | 900-1.800 € |
| Vehículos premium, SUV o reparaciones complejas | 1.500-2.500 € o más |
Estas cifras son orientativas. Para proporcionar un presupuesto exacto es necesario identificar el vehículo mediante la matrícula, el número de bastidor o el código de motor.
Solo la pieza puede costar aproximadamente entre 200 y más de 800 euros, dependiendo del modelo y el fabricante del recambio. Los catálogos actuales muestran diferencias importantes incluso dentro de una misma marca de coche, como puede comprobarse en las referencias de volantes de motor disponibles por modelo.
A este importe hay que añadir el kit de embrague, los tornillos de un solo uso, el cojinete o bombín hidráulico, los fluidos necesarios y la mano de obra.
¿Por qué es una reparación costosa?
El volante de motor está instalado entre el bloque motor y la caja de cambios. Para acceder a él es necesario desmontar numerosos elementos y separar la transmisión del motor.
Dependiendo del vehículo, puede ser necesario retirar:
- La batería y su soporte.
- Parte del sistema de admisión.
- Las transmisiones.
- El motor de arranque.
- Elementos del escape.
- Soportes del motor y la caja.
- El subchasis.
- La propia caja de cambios.
La intervención puede requerir varias horas de trabajo. En determinados vehículos con tracción total, motores grandes o muy poco espacio en el vano, el proceso resulta todavía más complejo.
Por eso, la mano de obra representa una parte importante del presupuesto, aunque el volante sea relativamente accesible como recambio.
¿Conviene cambiar el volante motor y el embrague al mismo tiempo?
En muchos casos sí resulta recomendable, especialmente cuando el vehículo ha recorrido un kilometraje elevado o el embrague presenta desgaste.
Para sustituir cualquiera de estos componentes hay que desmontar la caja de cambios. Si se instala un volante nuevo y se mantiene un embrague próximo al final de su vida útil, puede ser necesario repetir prácticamente la misma mano de obra poco tiempo después.
Un kit de embrague suele incluir:
- Disco de embrague.
- Plato de presión.
- Cojinete de empuje o collarín.
Algunos vehículos incorporan un bombín hidráulico concéntrico dentro de la caja. Cuando este componente presenta desgaste o riesgo de fuga, también puede ser aconsejable sustituirlo.
No siempre es obligatorio cambiar todas las piezas. La decisión debe tomarse después de desmontar, medir el juego del volante y examinar la superficie, el embrague y los componentes hidráulicos.
Síntomas de un volante de motor averiado
Ruido metálico al arrancar o apagar el motor
Un golpe, traqueteo o sonido metálico al poner en marcha o detener el motor es uno de los síntomas más frecuentes de un volante bimasa con holgura.
El ruido puede producirse cuando las masas internas se desplazan más de lo previsto o los muelles ya no amortiguan correctamente.
Vibraciones al ralentí
Cuando el volante pierde su capacidad de absorción, las vibraciones del motor pueden llegar al habitáculo. El conductor puede notarlas en el volante, los pedales, la palanca de cambios o el asiento.
Estas vibraciones también pueden deberse a soportes de motor, fallos de combustión, inyectores o problemas de transmisión, por lo que es necesario realizar un diagnóstico.
Tirones al iniciar la marcha
Un volante deformado o con un funcionamiento irregular puede provocar temblores cuando se levanta el pedal del embrague.
En ocasiones, el problema se encuentra en el propio disco, en el plato de presión o en la contaminación por aceite. Por eso no debe cambiarse el volante sin comprobar el conjunto completo.
Ruidos al pisar o soltar el embrague
Si el ruido cambia al accionar el pedal, puede existir un problema en el volante bimasa, el cojinete de empuje, el embrague o algún rodamiento de la caja.
La procedencia exacta debe determinarse mediante una inspección profesional.
Dificultad para cambiar de marcha
Un volante defectuoso puede impedir que el embrague acople o desacople con suavidad. Esto puede traducirse en dificultad para insertar marchas, rascados o una respuesta irregular.
No obstante, estos síntomas también aparecen por averías hidráulicas, cables desajustados o desgaste interno de la transmisión.
Olor a embrague quemado
Si el volante está deformado o presenta puntos calientes, el disco puede resbalar y generar un olor característico. Continuar circulando de este modo acelera el desgaste del conjunto.
¿Se puede conducir con el volante bimasa averiado?
Es posible que el coche continúe circulando durante un tiempo, pero no es recomendable ignorar la avería. Un pequeño ruido puede evolucionar hasta convertirse en fuertes vibraciones, problemas de embrague o daños en la transmisión.
Debe evitarse circular y solicitar una revisión urgente cuando:
- El ruido metálico es muy intenso.
- Las vibraciones aumentan rápidamente.
- Cuesta introducir las marchas.
- El embrague patina.
- El coche da tirones fuertes.
- Se escuchan golpes al arrancar o apagar.
- Existe riesgo de que el vehículo quede inmovilizado.
Cuanto más tiempo trabaje el sistema con holguras, mayor puede ser el número de componentes afectados.
¿Cuánto dura un volante de motor?
No existe un intervalo de sustitución fijo. Un volante bimasa puede superar ampliamente los 150.000 kilómetros, pero también puede deteriorarse antes si el vehículo ha estado sometido a condiciones exigentes.
Su duración depende de:
- El diseño del motor.
- El par transmitido.
- El tipo de recorridos.
- El estado del embrague.
- La forma de conducir.
- El uso urbano frecuente.
- La circulación con remolque o mucha carga.
- Los fallos de combustión.
- Las modificaciones de potencia.
- El mantenimiento general del vehículo.
El volante de motor no debe sustituirse únicamente porque el coche haya alcanzado un kilometraje concreto. Es necesario comprobar su estado y medir el juego conforme a las especificaciones del fabricante.
Cómo alargar la vida del volante bimasa
No circules a muy bajas revoluciones
Acelerar con fuerza utilizando una marcha larga y el motor a pocas revoluciones genera importantes vibraciones torsionales.
Si necesitas ganar velocidad, reduce una marcha antes de exigir toda la potencia. Además de cuidar el volante bimasa, protegerás el embrague y la transmisión.
Evita soltar el embrague bruscamente
Los arranques agresivos y los cambios realizados de golpe transmiten impactos al volante y a los elementos internos del bimasa.
El embrague debe soltarse de forma progresiva, sin mantenerlo patinando más tiempo del necesario.
No apoyes el pie sobre el pedal
Conducir con el pie descansando sobre el embrague puede mantener una ligera presión sobre el sistema y acelerar el desgaste del cojinete, el disco y el plato.
Utiliza el freno de mano en las pendientes
No mantengas el coche detenido en una cuesta utilizando el punto de fricción del embrague. Esta práctica genera mucho calor y desgaste.
Utiliza el freno de estacionamiento o el sistema automático de ayuda en pendiente.
Evita mantener el embrague a medio recorrido
En atascos, maniobras y aparcamientos se utiliza con frecuencia el medio embrague. Hay que reducir al mínimo el tiempo durante el que el disco patina sobre el volante.
Repara los fallos de motor
Un motor que funciona de manera irregular por problemas de inyección, encendido o compresión genera vibraciones adicionales. Estas oscilaciones pueden acelerar el deterioro del bimasa.
Ten cuidado con las reprogramaciones
Aumentar el par motor puede someter al volante, el embrague y la caja de cambios a un esfuerzo superior al previsto. Cualquier modificación debe respetar la capacidad de los componentes de la transmisión.
¿Es recomendable convertir un bimasa en monomasa?
Existen kits que permiten sustituir determinados volantes bimasa por sistemas monomasa. Pueden ser más económicos y resistentes, pero no constituyen la mejor solución para todos los coches.
La conversión puede aumentar:
- Las vibraciones.
- El ruido de la caja de cambios.
- Los tirones a bajas revoluciones.
- Los esfuerzos sobre los engranajes.
- La pérdida de confort.
El vehículo fue diseñado teniendo en cuenta la capacidad de amortiguación del bimasa. Eliminarla puede modificar su comportamiento y trasladar las vibraciones a otros componentes.
Solo debe realizarse cuando exista un kit específicamente desarrollado y homologado para ese modelo y después de valorar sus ventajas e inconvenientes.
Cambio de volante de motor en Madrid
En Valleauto Martin realizamos la revisión del embrague y del volante de motor para identificar el origen de ruidos, vibraciones o problemas al cambiar de marcha.
Antes de sustituir ninguna pieza, comprobamos si la avería procede realmente del volante bimasa o de otros elementos como el embrague, el cojinete, los soportes del motor o la caja de cambios.
El precio exacto depende del vehículo y del alcance de la reparación. Por ello, lo más recomendable es solicitar un presupuesto personalizado facilitando la matrícula o el número de bastidor.
Reparar el volante de motor a tiempo permite recuperar la suavidad de conducción y evita que las vibraciones terminen dañando el embrague o la transmisión.
Preguntas frecuentes sobre el volante de motor
¿Cuánto cuesta cambiar un volante bimasa?
El cambio de un volante bimasa suele costar entre 600 y 1.500 euros. Si se sustituye junto con el kit de embrague, el precio puede situarse entre 900 y 1.800 euros. En vehículos premium, SUV, furgonetas o transmisiones complejas puede superar los 2.000 euros.
¿Qué ruido hace un volante bimasa averiado?
Puede producir un traqueteo metálico al ralentí, golpes al arrancar o apagar el motor y ruidos que cambian al pisar el embrague. Estos síntomas también pueden tener otras causas, por lo que es necesario revisar el vehículo antes de sustituirlo.
¿Hay que cambiar siempre el embrague con el volante motor?
No siempre es obligatorio, pero suele ser recomendable si el embrague presenta desgaste o tiene un kilometraje elevado. Como hay que desmontar la caja de cambios para acceder a ambas piezas, sustituirlas conjuntamente puede evitar repetir la misma mano de obra poco tiempo después.
¿Cuántos kilómetros dura un volante bimasa?
No existe una duración exacta. Puede superar los 150.000 kilómetros si se utiliza correctamente, pero también puede fallar antes debido a conducción urbana, arranques bruscos, exceso de carga, fallos del motor o circulación frecuente a muy bajas revoluciones.
¿Qué pasa si no cambio el volante de motor averiado?
Las vibraciones y holguras pueden aumentar y dañar el embrague, el motor de arranque, los soportes o la caja de cambios. También pueden aparecer tirones, dificultad para introducir marchas y riesgo de que el vehículo quede inmovilizado.
